Ciudad de México, 15 de abril de 2025.- Ante el anuncio del Departamento de Comercio de Estados Unidos sobre la imposición de un arancel del 20.91 % a la mayoría de las importaciones de tomates frescos provenientes de México, el Secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Julio Berdegué Sacristán, respondió con firmeza este lunes, señalando que la medida tendrá un impacto directo en los consumidores estadounidenses y reiterando la disposición del Gobierno mexicano para mantener el diálogo y proteger a sus productores.
La medida estadounidense, que entrará en vigor el próximo 14 de julio, fue justificada por Washington al considerar que el acuerdo vigente desde 2019 ya no protege adecuadamente a los productores locales de las llamadas “importaciones mexicanas con precios injustos”. Con este argumento, se revierte el Acuerdo de Suspensión firmado durante la primera administración Trump, el cual evitaba la imposición de aranceles del 17 %, establecía un control del 92 % de las importaciones y fijaba precios mínimos de referencia.
“El actual acuerdo no ha servido para proteger a los productores de EE.UU. de precios de importaciones mexicanas injustos. Esta acción permitirá a los productores estadounidenses competir de manera justa en el mercado”, señaló el Departamento de Comercio en su comunicado oficial.
En contraste, Berdegué Sacristán afirmó que quienes terminarán pagando el costo de esta medida serán los consumidores estadounidenses.
“Seis de cada diez tomates que ellos comen son mexicanos. Les van a salir más caras sus ensaladas, su cátsup, todo. No nos pueden sustituir, porque no es que haya otros países que produzcan esta cantidad de excelentes tomates a un precio muy conveniente”, advirtió.
El titular de Agricultura recordó que en 2019 ya se vivió una situación similar, y que el conflicto concluyó en un acuerdo que estuvo vigente hasta ahora.
“Lo hicieron en 2019, igualito que ahorita… y se llegó al acuerdo que estaba vigente”, comentó.
Añadió que el 90 % del tomate que importa Estados Unidos proviene de México, lo que refuerza la dependencia del mercado estadounidense hacia el producto mexicano.
Asimismo, el funcionario aclaró que esta imposición no debe verse como un arancel convencional, sino como una cuota compensatoria bajo una figura de antidumping, que tiene como finalidad responder a precios considerados artificialmente bajos.
“Se abre un periodo de 90 días. Se va a conversar con Estados Unidos. Buscamos que se renueve este acuerdo en beneficio de nuestros productores, porque hay cientos de miles de personas que trabajan en la producción de tomate. Pero si quieren también, en beneficio de los consumidores estadounidenses, porque hay que cuidarles la salud. Nuestros tomates son muy saludables y esperamos que no les salga muy caro”, añadió.
El anuncio de Washington
El anuncio de Washington fue formalizado a través de un memorándum firmado por Steven Presing, subsecretario adjunto interino de Política y Negociaciones de Cumplimiento y Control Comercial, y Sally C. Gannon, directora de Acuerdos Bilaterales, quienes notificaron la intención de retirar a EE.UU. del Acuerdo de Suspensión de 2019 en virtud de la Sección XI.B del mismo.
Con esta declaración, el Gobierno mexicano reafirma su compromiso con los productores nacionales de tomate y su voluntad de encontrar una solución negociada que evite daños económicos tanto para México como para los consumidores en Estados Unidos.
