Tingambato, Michoacán, enero de 2026.- El cartel oficial del K’urhíkuaeri Kuinchekua 2026, ceremonia del Fuego y Año Nuevo P’urhépecha, fue presentado como una obra colectiva que condensa la cosmovisión, la historia y los valores del pueblo originario desde la mirada comunitaria de Tingambato.

La imagen, compartida por Pável Uliánov Guzmán, es resultado de un proceso participativo en el que intervinieron encargados, comisionados, consejeros y artistas locales. El objetivo fue construir una representación visual que reflejara la identidad territorial y espiritual de la comunidad anfitriona de la cuadragésima cuarta edición del Fuego Nuevo.
Un mapa simbólico del territorio y el tiempo
En el centro del diseño se encuentra el isotipo de la espiral, símbolo del movimiento, del ciclo de la vida y del linaje ancestral. Esta figura alude al nacimiento del fuego, deidad principal del pueblo P’urhé, y se articula con la piedra del juego de pelota de Tingambato, marcada por una estrella de ocho puntas asociada al culto solar y al calendario cósmico.
A este núcleo simbólico se suma la yácata lunar del centro ceremonial de la comunidad, elemento que representa el orden del tiempo, la energía femenina y la memoria histórica de Tingambato como territorio sagrado. Su presencia refuerza la relación entre cielo, tierra y los ciclos que rigen la vida comunal.
El nombre T’inkanio, raíz ancestral de Tingambato, define el concepto central del cartel como el “lugar donde inicia el fuego”. La referencia subraya tanto su ubicación como límite climático entre tierras bajas y templadas, como su relevancia ceremonial vinculada al dios K’urhíkuaeri y a los saberes que permanecen vigentes.
Colores, valores y vida comunitaria
La composición visual funciona como un mapa cosmogónico y territorial. Integra los colores de la bandera P’urhépecha distribuidos según las cuatro regiones: amarillo para la Cañada, morado para la Ciénaga, verde para la Meseta —que representa a Tingambato— y azul para la región lacustre.
En el plano espiritual, el cartel incorpora los tres niveles de la existencia: el cielo, la tierra y el inframundo, expresando el equilibrio entre fuerzas femeninas y masculinas que sostienen la creación. A la par, se resaltan valores fundamentales de la vida comunal como el pensamiento filosófico, la honorabilidad, el trabajo que dignifica y la ayuda mutua.
Elementos cotidianos y culturales de Tingambato también están presentes: las danzas tradicionales de los Negritos y los Moros, el cultivo del geranio como trabajo femenino, la música local y la yunta, símbolo de la relación respetuosa con la tierra.
La infancia y las mujeres en el centro del ceremonial
Uno de los elementos más significativos del cartel es la imagen de una niña practicando el juego de la Uarhukua. Esta elección reconoce el papel central de las mujeres y su liderazgo creciente en la preservación y continuidad de los rituales ancestrales.
La obra concluye con un mensaje de invitación y resistencia cultural que convoca a comunidades y pueblos hermanos a reunirse en torno al fuego sagrado, fortalecer la memoria colectiva y reafirmar su forma de vida.
La ceremonia del K’urhíkuaeri Kuinchekua 2026 se llevará a cabo en febrero próximo en el centro ceremonial y civil de Tingambato, consolidando a la comunidad como punto de encuentro espiritual y cultural del pueblo P’urhépecha.
Información y contenido compartidos por: Pável Uliánov Guzmán
Cargueros K’urhíkuaeri Kuinchekua T’inkanio 2026
Juchari Uinapikua
