Este año, el Banco de México (Banxico) decidió reducir su tasa de interés de referencia de 11.25% a 10.50%, una medida que, aunque orientada a controlar la inflación, sigue atrayendo a los inversionistas internacionales. A pesar de este ajuste, el diferencial de tasas con Estados Unidos y la solidez de los fundamentos económicos mexicanos mantienen la demanda de bonos nacionales, especialmente por su alta calidad. México ostenta la segunda tasa de interés más elevada en América Latina, únicamente detrás de Brasil, lo que refuerza su atractivo para el capital extranjero.

Humberto Calzada, economista en jefe para Rankia Latam, subraya que la tasa actual de Banxico ofrece un retorno competitivo para los inversionistas internacionales, al mismo tiempo que la economía mexicana ha mostrado un crecimiento positivo, incluso superando las expectativas en el tercer trimestre del año. Esto, junto con una robusta línea de crédito por 35 mil millones de dólares del FMI, refuerza la estabilidad financiera del país y su capacidad para enfrentar riesgos externos y volatilidades.

Estas condiciones, combinadas con la mejora continua en la economía y la estabilidad de los instrumentos financieros, posicionan a México como un destino atractivo para la inversión extranjera directa, impulsando tanto el crecimiento como la confianza en su economía.