Morelia, Michoacán, 30 de diciembre de 2025.- Michoacán cerró 2025 con una de las jornadas de reforestación más amplias de su historia: más de 10 millones de árboles plantados en distintas regiones del estado, como parte de un programa que priorizó zonas naturales protegidas y áreas afectadas por incendios forestales.

El esfuerzo permitió la restauración de 16 mil 721 hectáreas, una cifra cinco veces mayor a la alcanzada en 2024, y se desplegó en 90 municipios, con impacto directo en comunidades rurales que dependen del bosque para su subsistencia y del agua para sus actividades productivas y domésticas.

Bosques, agua y comunidades en el centro

Las acciones fueron coordinadas por la Secretaría del Medio Ambiente de Michoacán y la Comisión Forestal de Michoacán, con énfasis en regiones clave como Oriente, Meseta Purépecha, Pátzcuaro, Zirahuén y Cuitzeo.

Estas zonas no solo concentran una alta biodiversidad, sino que también son estratégicas para la recarga de mantos acuíferos, fundamentales para el abasto de agua en comunidades urbanas y rurales del estado.

Prioridad a cuencas y lagos emblemáticos

Parte importante del programa se enfocó en las cuencas más presionadas ambientalmente. En total, 7 mil 600 hectáreas fueron reforestadas en áreas vinculadas a los lagos de Lago de Pátzcuaro y Lago de Cuitzeo, así como en las cuencas de los ríos Río Duero y Río Cutzamala.

Además de la plantación de árboles, se realizaron obras de restauración de suelos en mil 805 hectáreas, mediante terrazas, presas de piedra, gaviones y zanjas trinchera, técnicas que ayudan a frenar la erosión y a retener humedad en el suelo.

Impacto social directo

Más allá de las cifras ambientales, el programa tuvo un impacto social relevante al beneficiar directamente a más de mil 200 actores locales, entre ellos ayuntamientos, comunidades indígenas, ejidos y pequeños propietarios forestales.

A estas acciones se sumaron organizaciones civiles, productores agrícolas y aliados estratégicos como el Fondo Mundial para la Naturaleza y el programa federal Sembrando Vida, lo que permitió ampliar el alcance territorial y comunitario de la reforestación.

Especialistas ambientales advierten que el reto ahora será dar seguimiento a la supervivencia de los árboles y mantener las labores de conservación de suelos y agua. Para 2026, se prevé reforzar el monitoreo comunitario y ampliar la participación local para asegurar que los nuevos bosques se consoliden y cumplan su función ambiental y social a largo plazo.