Guadalajara, 28 de agosto de 2025.– El Zoológico de Guadalajara logró por primera vez en la historia la reproducción en cautiverio de una tortuga Kinosternon vogti, mejor conocida como ‘Casquito’, considerada la más pequeña del mundo y catalogada como una especie en peligro de extinción.
La cría, que nació el pasado 30 de junio bajo condiciones controladas de temperatura y humedad, mide apenas 2 centímetros de largo y pesa 2,8 gramos, lo equivalente al ancho de un pulgar adulto. Ha sido apodada cariñosamente ‘Migaja’ por el equipo de biólogos del zoológico.
Un hallazgo reciente y en riesgo
Descubierta en 2018, la Kinosternon vogti, también llamada Tortuga Casquito de Vallarta, es endémica de los humedales del río Ameca, entre los estados de Jalisco y Nayarit. El biólogo Ricardo Dávalos, jefe del herpetario, advirtió que su población ha sido gravemente afectada por la urbanización descontrolada en Puerto Vallarta y por el tráfico ilegal hacia mercados de Asia.
“Sabemos que en Japón, China y Corea ya hay ejemplares traficados. La especie se ha vuelto muy atractiva por su rareza y tamaño”, declaró Dávalos en entrevista con EFE.
Primer nacimiento documentado
Tras recibir 37 ejemplares decomisados por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en 2023, el zoológico implementó un programa de reproducción en un área que simula el hábitat natural de estas tortugas. Algunas hembras depositaron huevos que fueron trasladados a una incubadora especializada.
La primera eclosión exitosa marca un avance significativo en el conocimiento y conservación de esta especie, cuya talla adulta apenas alcanza los 10 centímetros en los machos.
“Esto representa un hito para la investigación de reptiles, porque nos permitirá conocer más sobre su biología, promover su conservación y, en el futuro, considerar su reintroducción en hábitats seguros”, señaló Dávalos.
Siguientes pasos y desafíos
Actualmente, seis huevos más permanecen en observación dentro de la incubadora, con un tiempo estimado de incubación de 120 días. El objetivo a largo plazo es asegurar la supervivencia de las nueve hembras fértiles que podrían aportar nuevas puestas, aunque el índice de éxito es bajo: pueden desovar hasta cuatro huevos, de los cuales no todos prosperan.
El Zoológico de Guadalajara estudia la posibilidad de liberar ejemplares en Puerto Vallarta, siempre que se cuente con un espacio protegido que garantice su supervivencia.