New York, EE.UU, septiembre.- El pasado 22 y 23 de septiembre se celebró la Asamblea General de la ONU, la “Cumbre del Futuro”, con el objetivo de generar “un nuevo consenso internacional para mejorar el presente y salvaguardar el futuro”.

Dicho nuevo consenso se cristalizó con la adopción, del Pacto del Futuro y sus anexos: La Declaración sobre las Generaciones Futuras y Un Pacto Mundial Digital, bajo un escenario complejo, en el que la ONU ha sido poco efectiva para abordar los graves problemas que aquejan a la humanidad, desde la pandemia del COVID 19, los efectos del cambio climático, el hambre y la desigualdad, hasta las devastadoras guerras en Ucrania y en el Medio Oriente.

El llamado Pacto para el Futuro, esta plasmado en un documento de 42 páginas que pretende fijar los objetivos y necesidades de la organización internacional para las próximas décadas.

Con un enfoque en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, este pacto es una hoja de ruta ambiciosa y detallada para mejorar el mundo y la humanidad en los próximos años.

“Las decisiones que tomemos o dejemos de tomar hoy pueden hacer que retrocedamos aún más o que avancemos a un futuro más verde, mejor y más seguro. Es nuestra decisión”, afirmó António Guterres, secretario general de la ONU.

Los cinco ejes prioritarios del Pacto para el futuro

  1. Desarrollo sostenible y financiación del desarrollo
  2. Paz y seguridad internacional
  3. Ciencia, tecnología, innovación y cooperación digital
  4. Juventud y generaciones futuras
  5. Transformación de la gobernanza mundial

Con este objetivo, también se ha aprobado la Declaración sobre las Generaciones Futuras que establece 13 compromisos que integren los intereses de estas generaciones en las políticas actuales. Sus compromisos incluyen: mejorar el acceso a la educación, crear empleo digno, incrementar su participación en las decisiones políticas y sociales y abordar la crisis climática desde una perspectiva intergeneracional.

Esta declaración asegura que las decisiones de hoy no solo beneficien a las generaciones actuales, sino también a las futuras, donde la cooperación internacional basada en la solidaridad y el respeto al derecho internacional será esencial para abordar problemas globales como el cambio climático, los conflictos armados y las crisis económicas.

En conclusión, el Pacto para el Futuro posiciona al mundo en la posición de salida hacia una meta más inclusiva y sostenible. Un pacto que dependerá del sector privado para dar respuesta a los desafíos globales y que las decisiones que tomemos hoy, determinen el buen destino del mañana.