El miedo mata esperanzas, sueños y oportunidades. Mata el coraje, la individualidad y mutila el amor. Vivir sobrecargado por el miedo es como tratar de nadar contra la corriente con un costal cargando. El intento se vuelve agotador y pone en peligro la propia vida que se intenta proteger. Si no dejamos esa carga se diluye la esperanza de sobrevivir y mucho menos prosperar. El miedo es el único oponente
