Ciudad de México, 15 de abril de 2025.- La presidenta Claudia Sheinbaum negó categóricamente que México esté cediendo más agua de la acordada en el Tratado de 1944 a Estados Unidos, como han sugerido algunas versiones difundidas recientemente.

“Es falso que no haya acuerdo con los gobernadores o que se esté cediendo de más”, sostuvo la mandataria durante su conferencia matutina, al referirse a los señalamientos sobre una posible entrega excedente del recurso hídrico.

Sheinbaum informó que su administración mantiene un diálogo permanente con los gobernadores de Tamaulipas, Coahuila y Chihuahua, con el objetivo de establecer un acuerdo conjunto que permita definir cuánta agua puede entregarse sin perjudicar a los productores nacionales.

La presidenta también precisó que se está evaluando el volumen de agua que podrían entregar a Estados Unidos con base en el almacenamiento actual y futuro de las presas mexicanas, lo cual depende directamente de la cantidad de lluvias que se registren en los próximos meses.

Además, explicó que existe una mesa de trabajo binacional con autoridades estadounidenses para revisar el cumplimiento del tratado firmado hace más de 80 años. Esta instancia está integrada por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

“El Tratado de 1944 establece que tanto Estados Unidos como México deben entregar agua. En los últimos años México no ha entregado la cantidad correspondiente porque ha habido sequía. Simplemente no hay agua”, expresó Sheinbaum.

El tratado establece que México debe entregar un promedio anual de 432 millones de metros cúbicos de agua del río Bravo a Estados Unidos, mientras que este último debe proporcionar a México 1,890 millones de metros cúbicos del río Colorado. La entrega se contabiliza en ciclos quinquenales, y en caso de sequía extrema, los faltantes pueden compensarse en el siguiente periodo. No obstante, si las presas se llenan con agua de propiedad estadounidense, el ciclo se considera cerrado y las deudas, canceladas.

Con este posicionamiento, el gobierno federal busca calmar los ánimos en medio de una temporada especialmente crítica para la gestión del agua en la frontera norte del país.