Morelia, Michoacán, 14 de febrero de 2025.-  Bajo la tutoría de la antropóloga María de la Paloma Escalante Gonzalbo, la tesis fue elaborada durante la pandemia de COVID-19, un desafío que no impidió a Valencia Ávila llevar a cabo su trabajo de campo. Decidió trasladarse con su familia a Barrio Chapultepec, la comunidad de donde provienen sus padres, y residir allí durante dos años para poder estudiar de primera mano el impacto del maguey en la región.

Investigación de Campo en el Corazón de la Altiplanicie Pulquera

La investigación se centró en la memoria biocultural del maguey, una planta fundamental tanto para la economía de la comunidad como para la identidad de la región. En sus hallazgos, Valencia Ávila explica que el maguey, el territorio y las personas forman una red de relaciones profundas que han dado forma a la memoria colectiva de la comunidad. A través de su investigación, la antropóloga presenta una visión sincrónica y diacrónica de cómo los cambios económicos, sociales y culturales han afectado a este patrimonio biocultural a lo largo del tiempo.

Valoración del Saber Tradicional y los Testimonios Orales

La tesis también destaca la importancia de los relatos orales de los habitantes de Barrio Chapultepec, especialmente de los adultos mayores nacidos en los primeros años de la década de 1930. Estos testimonios, registrados y sistematizados por la investigadora, no solo permiten reconstruir la historia del maguey en la región, sino también valorar el saber tradicional de la comunidad y su relevancia para las nuevas generaciones.

“Este trabajo no solo busca documentar y preservar la memoria biocultural del maguey, sino también contribuir a la revalorización de los saberes de las personas mayores, quienes son portadores de una gran cantidad de conocimientos que muchas veces quedan invisibilizados. Durante el proceso de investigación, se generó un espacio de aprendizaje y reflexión, en el que los propios habitantes de la comunidad valoraron y reflexionaron sobre la importancia del maguey y de su cultura,” comentó Valencia Ávila.

Este premio, otorgado anualmente por la Academia Mexicana de Ciencias, reconoce los trabajos de investigación sobresalientes en el ámbito de las ciencias sociales y humanidades. El galardón destaca no solo el esfuerzo académico individual, sino también el compromiso institucional de la ENAH, el INAH y la Secretaría de Cultura del Gobierno de México.

“La tesis representa no solo un logro personal, sino también un reconocimiento al trabajo realizado en la ENAH y al apoyo que recibí de mi directora de tesis, la antropóloga María de la Paloma Escalante. Además, es un tributo a la comunidad de Barrio Chapultepec y a todas las personas que compartieron su conocimiento y su historia conmigo,” concluyó la investigadora.

Este proyecto es parte de la campaña #OrgullosamenteENAH, impulsada por el INAH, que difunde las actividades académicas y los logros de la Escuela Nacional de Antropología e Historia.