Cuando la guerra no está en un campo de batalla: Myriam Martínez

Cuando la vida nos detiene de forma abrupta, cuando tenemos que cambiar los planes, y no por moda sino por necesidad, cambiar la forma de relacionarnos hoy, podemos inferir que el mañana es incierto y poco alentador.

Esto fue lo que nos pasó con el SARS COVID-19, un fenómeno mundial calificado  con grado de pandemia que  se ha llevado casi tres millones de vidas, donde más allá de las cifras, para unos significativas, para otros no; a todas y a todos nos deja amargo sabor de boca, puesto que las cifras según los noticieros dejan de ser solo números aislados y se convierten en significativos cuando tienen el nombre y apellido de una o un conocido, y cobran mayor impacto si este es un familiar cercano.

Lee también Cabeza fría para defender la soberanía: Myriam Martínez

Desde el más grande empresario al pequeño productor, desde el más consolidado en su ramo laboral al nuevo emprendedor, todos han olfateado el miedo, visto la caída y sentido el impacto de la nula cultura de prevención económica del proveedor y el consumidor.