Vivimos tiempos en los que las redes sociales y la velocidad de la información parecen exigir respuestas inmediatas para todo. Un video de unos cuantos segundos, una declaración sacada de contexto o un encabezado llamativo bastan para generar indignación. Pero los asuntos de Estado no pueden resolverse con prisas ni con estridencias. Por eso, cuando la relación entre México y Estados Unidos atraviesa momentos de tensión, vale la pena hacer
